El musculo está en la mente

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    Enric
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    Aquest article ha estat publicat a la Vanguardia "Estilos de vida" de la setmana passada.

    Crec que es força interessant. En Doc Counsilman, l’ entrenador mes famós de la historia de la natació (mark Spitz, p.e.), ho tenia molt clar: la psicologia serà el motor mes important de l’ entrenament..

    Es un copiar y pegar llarg, però de lliure lectura.

    El músculo está en la mente

    Dominar la mente en momentos de presión es la clave que distingue a los deportistas que hacen historia | Mohamed Ali acostumbraba a decir que "la voluntad debe ser más poderosa que la habilidad" | El técnico de fútbol prevé las jugadas, calcula toda posibilidad | Nadal remonta situaciones adversas porque las ha estudiado; Federer no tiene ni libro ni maestro
    Lo que distingue a un deportista de elite ya no es su extraordinaria forma física. Como en la mili, "se le supone". Ahora lo que distingue a las verdaderas estrellas es su poder de concentración, su frialdad o su capacidad para anticiparse a la jugada del adversario

    Tiger Woods, el golfista número uno del mundo y camino de ser el mejor de todos los tiempos, vomita entre los arbustos del campo del Bay Hill Invitational entre hoyo y hoyo. Una intoxicación alimentaria le ha dejado muy tocado y ha enviado a su mujer al hospital, pero Woods no es un hombre de urgencias. Acaba el torneo con once golpes de diferencia sobre el segundo y vence a su peor enemigo ese día: el estómago.
    Roger Federer, tenista número uno del mundo, en la senda de ser – lo tiene en su mano- el más grande de todos los tiempos. Ya lleva doce grand slams,igual que Roy Emerson, a sólo dos de Pete Sampras. Su penúltimo gran triunfo fue en el US Open ante Novak Djokovic levantando hasta siete bolas de set del serbio, que vio así que cuando una pared es infranqueable, es infranqueable. Esa semana, en Nueva York, Federer siempre vistió de negro y cada vez que salió a la pista sonó la marcha imperial que acompañaba cada escena en la que aparecía Darth Vader (el malo-bueno) en la serie galáctica. Su superioridad es tan admirable como insultante, tan odiosa y atractiva como los humanoides de Blade Runner.

    El poderío de Rafa Nadal es más terrestre, más de carne y hueso, sus latidos, su frenesí empuñando la raqueta se pueden ver, oler y oír. Su sudor existe, sus gritos no están pregrabados en una computadora. Si Federer no estuviese, Nadal cubriría el sol del tenis con su ceja casi siempre enarcada y su media sonrisa. El mallorquín tiene un físico imponente, pero eso no es lo que le emparenta con el suizo ni con Tiger Woods, ni con el mejor Ronaldinho ni con el primor estético de los ejercicios de la nadadora catalana de sincronizada Gemma Mengual, ni con la soledad del portero de fútbol o del motorista dentro de su casco o de la velocidad del palista cuyo universo viaja a la velocidad de la luz entre los bordes de la mesa de ping-pong.

    El nexo, el eslabón que une a los deportistas más grandes es explicable, pero inasible. Casi nunca tiene nada que ver con el físico, el músculo, la fuerza, sino con la resistencia mental. Dominar la mente, exponerla al sufrimiento, manejarla en situaciones de presión extrema, con un marcador en contra, sin apenas tiempo de reacción, es la llave con la que sólo unos pocos abren el portalón de la gloria. Como en muchas otras profesiones, el salvoconducto para el éxito profesional, o sencillamente para un trabajo bien hecho, no reside en saber, sino en aplicar el conocimiento cuando se está bajo presión o en un cuadro de estrés o en una situación límite.

    Mohamed Ali (sobran presentaciones) acuñó grandes frases a lo largo de su extensa carrera en los rings, pero la que resume su vida (boxeando contra los rivales o contra el parkinson) es: "The will must be stronger than the skill", es decir, "la voluntad debe ser más poderosa que la habilidad".

    Basta con oír a cualquier deportista de elite. Su discurso se nutre de palabras como mente, mentalidad, cabeza, voluntad, actitud. En una reciente entrevista a Edmilson en La Vanguardia,el brasileño, pese a estar lesionado, no habló en ningún momento del poder físico del Barça para recobrar su identidad de equipo, sino de su fuerza mental.

    Durante años un anuncio televisivo ha acuñado la pregunta "¿cómo se alimenta un campeón?". El menú es igual para todos, la base es casi idéntica, pero luego cada deportista, dependiendo de su personalidad, y de la disciplina deportiva que practique, necesita trabajar su crecimiento mental de diferente manera. El punto de partida es el mismo para los más grandes. "Los perdedores se quejan, los ganadores aprenden y se adaptan, chocarán una, dos veces contra el mismo obstáculo, pero a la tercera lo sortearán. El perdedor se topará una y otra vez contra él". La frase es de Pep Marí, jefe del departamento de psicología del deporte en el CAR de Sant Cugat, que en los últimos años ha teorizado sobre el rendimiento y los detalles que fortalecen la capacidad de los deportistas de dar lo máximo.

    Marí ha elaborado con el tiempo una teoría que él llama de las prioridades y que deja muy a las claras que la preparación mental de un maratoniano, de un gimnasta o de un jugador de hockey hierba son totalmente distintas. El arma secreta del primero será la relajación. La del segundo será "la robotización" de unos mismos movimientos. La del tercero será el poder de acierto en una situación compleja.

    "En muchas pruebas atléticas, sobre todo las de fondo, el atleta necesita tener una resistencia física, para él lo importante es saber dosifi car el esfuerzo, y eso se trabaja con ejercicios de relajación para decidir en un momento determinado si puedes forzar el ritmo o no, por ejemplo". Sin embargo, para aquellos atletas cuyo trabajo es una repetición incesante de uno o pocos movimientos, la técnica que lleva al éxito es la visualización. "Ahí la aspiración es convertirse en un robot", explican los expertos en psicología del deporte (o del rendimiento). Está calculado que para que una nadadora de sincronizada aprenda un gesto, una coreogra-fi a, tiene que repetirla cientos, incluso miles de veces. Cada movimiento. Ya sea física o mentalmente. Imaginándolo uno y otra vez. "El mejor entrenamiento es imaginarte que entrenas", explica el psicólogo jefe del CAR.

    ¿Y cuando la preparación mental requiere de la coordinación de un equipo? Ahí la relajación del maratoniano en los últimos kilómetros sirve relativamente, la mecanización de un gesto ayuda a balón parado, disparando faltas o lanzando córners o un tiro libre en baloncesto, pero cuando el partido está vivo, la clave es saber acertar en las decisiones, investigar en posibles preguntas y dar muchas respuestas. Unai Emery, Joaquín Caparrós y Rafa Benítez son tres ejemplos de entrenadores de fútbol que nunca triunfaron como jugadores y que, tal vez por eso, han tenido que demostrar su valía en el banquillo, estudiando más que el resto, previendo jugadas, imaginando miles de combinaciones a partir de un resultado, de una situación.

    El primero, con sólo 34 años, ascendió al Almería a base de buen juego y de tener claro qué hacer en cada situación, consciente de que a la presión (la mental, no la de la defensa contraria, que también) hay que vencerla sin combatirla, sólo gestionarla. "Estudio, preveo los partidos, todas la situaciones posibles", explica. Caparrós, que armó el Sevilla que luego, con otro entrenador, triunfaría en Europa, confi esa que le gustaba "ya desde niño ordenar a sus compañeros en el patio del colegio cada lunes para ensayar las jugadas que había visto la tarde anterior en el Sánchez Pizjuán".

    Benítez, doble campeón de Liga con el Valencia y campeón de Europa con el Liverpool, es tal vez el paradigma del entrenador que lo tiene todo previsto, que puede dar respuesta a cualquier situación, por muy extrema que sea. Es imprescindible tener un control mental extremo, una autoconfi anza brutal para llegar a un vestuario con un marcador cruento en contra (3-0) en la fi nal de la Copa de Europa. Primero se anima uno, saca fuerzas mentales de fl aqueza. Luego las reparte entre unos jugadores rotos y con esa fuerza, un poco de suerte, la confi anza del rival que ya se ve campeón se llega al 3-3 y la victoria por penaltis. ¿Un milagro? Claro.

    Es una idea común en el deporte que cuando más se entrene un gesto, una jugada, una situación adversa, mejor. Porque en plena competición puede darse. Si se ha estudiado, el deportista sabrá qué hacer. Si no, tendrá que improvisar, le saldrá bien o mal. En un caso la mente del deportista estará plenamente concentrada, en el segundo estará expuesto a la suerte, la casualidad.

    De regreso al tridente formado por Nadal-Federer-Tiger, el mallorquín tiene preparadores, entrenador, es de los pocos que pueden remontar situaciones muy adversas porque las ha estudiado. Federer también, pero sin libro ni profesor. El tenista suizo sólo contrata uno, Toni Roche, para los primeros meses de temporada. A Tiger su solvencia anímica en el campo le viene de muy pequeño, su padre le inculcó de siempre lo que debía y no debía hacer. Su solvencia en la última jornada (la cuarta) de los torneos es insultante y contrasta con otros superdotados para el golf que, sin embargo, sucumben a la presión del último día, como le ha sucedido en decenas de ocasiones a Sergio García, el golfi sta de Castellón.

    Luego está la inspiración, un cierto halo positivista ante la vida, un amor al trabajo en el punto extremo a la alienación. Saliendo de los vestuarios, camino de su primera fi nal en Wimbledon, Rafa se maravilló ante un par de sables cruzados en una pared del club organizador. "Mira, qué increíble", exclamó alucinado. La imagen le sirvió para salir con más fuelle a la pista, aunque en aquella ocasión no le sirviera para lograr el triunfo.

    Pep Marí cita a Pacho Maturana, el entrenador colombiano de fútbol, pero estudioso de otros deportes, como el baloncesto, y su frase "se juega como se vive". Si hay orden familiar, de rutina, si hay equilibrio y el deportista es consciente de todo el precio que hay que pagar por llegar y mantenerse en la elite, entonces tiene mucho ganado.

    Pocos deportistas se escapan a esos parámetros, aunque algunos (como por ejemplo, los mejores futbolistas brasileños de todos los tiempos) parecen reñidos con la disciplina, las normas, la rutina que constriñen un proceso creativo y artístico de primer orden. Como pintores locos, absolutamente geniales, Garrincha, Romário o Ronaldinho han instaurado a cada cierto tiempo auténticas revoluciones en el fútbol. Pese a no llevar la más ordenada de las vidas y aunque ahora el barcelonista no esté en su cúspide, en la que es imposible mantenerse siempre, Ronaldinho ha demostrado que la improvisación, como la de los grandes genios del deporte, es sólo una etiqueta bonita que tapa un ingente trabajo mental y creativo. Ronnie, también el madridista Raúl a su manera, tienen mucho de jugadores de ajedrez, el súmmum del deporte mental frente al físico. Un gran maestro es capaz de hacer un movimiento e imaginar mentalmente los siguientes. Viviendo unos pocos segundos por delante del resto del mundo.

    #11206
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    Arctos
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    Gràcies Enric

    Estic totalment d’acord amb l’article.

    Bé hi ha una cosa amb la qual discrepo totalment, no crec que Nadal, Federer, Ali, Woods i tants super-classes que hi ha en tots els esports es puguin comparar amb els futbolistes que aqui és comenta. Que no hem diguin que els futbolistes multimilionaris tenen un gran coco. Tenen unes qualitats innates molt per sobre de la resta però tenen menys força de voluntat que jo, que en certa manera ho entenc perquè amb un any de contracte guanyen més que tota una vida esportiva de molts campions del món de disciplines menys conegudes.

    Jo sempre he pensat que un crack és una part de genetica, i una altra part molt gran de mentalitat guanyadora.
    Jo he vist gent que mentalment eren fortissims però el cos no els acompanyava i han sigut gent bona per els mortals però que no han passat de nivell autonomic o estatal.

    He conegut pocs cracks a nivell mundial però lo poc que he pogut parlar amb ells veus que tenen un cap "diferent" a la resta, pensen diferent i no cal que siguin gent amb una edat, Killian Jornet és un xavalet que mentalment hem sembla infranquejable.

    Salut

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